El jardin de las delicias significado

El jardin de las delicias significado

Significado de las delicias terrenales

El Jardín de las Delicias es el título moderno[a] de un tríptico al óleo sobre tabla de roble pintado por el maestro neerlandés Hieronymus Bosch entre 1490 y 1510, cuando el Bosco tenía entre 40 y 60 años[1].
Como se sabe poco de la vida o las intenciones del Bosco, las interpretaciones de su intención van desde una advertencia sobre la indulgencia carnal mundana, hasta una advertencia funesta sobre los peligros de las tentaciones de la vida, pasando por una evocación del máximo gozo sexual. La complejidad de su simbolismo, especialmente el del panel central, ha dado lugar a una amplia gama de interpretaciones académicas a lo largo de los siglos. Los historiadores del arte del siglo XX están divididos en cuanto a si el panel central del tríptico es una advertencia moral o un panorama del paraíso perdido.
El Bosco pintó tres grandes trípticos (los otros son El Juicio Final, de c. 1482, y El Tríptico de Haywain, de c. 1516) que pueden leerse de izquierda a derecha y en los que cada panel era esencial para el significado del conjunto. Cada una de estas tres obras presenta temas distintos, aunque vinculados, que abordan la historia y la fe. Los trípticos de esta época solían estar pensados para ser leídos secuencialmente, los paneles de la izquierda y de la derecha solían representar el Edén y el Juicio Final respectivamente, mientras que el tema principal estaba contenido en la pieza central[2] No se sabe si El jardín estaba pensado como retablo, pero la opinión general es que el tema extremo de los paneles interiores del centro y de la derecha hacen improbable que estuviera pensado para funcionar en una iglesia o monasterio, sino que fue encargado por un mecenas laico[3].

El jardín de las delicias

El jardín de las delicias es el título moderno[a] de un tríptico al óleo sobre tabla de roble pintado por el maestro neerlandés Hieronymus Bosch entre 1490 y 1510, cuando el Bosco tenía entre 40 y 60 años[1].
Como se sabe poco de la vida o las intenciones del Bosco, las interpretaciones de su intención van desde una advertencia sobre la indulgencia carnal mundana, hasta una advertencia funesta sobre los peligros de las tentaciones de la vida, pasando por una evocación del máximo gozo sexual. La complejidad de su simbolismo, especialmente el del panel central, ha dado lugar a una amplia gama de interpretaciones académicas a lo largo de los siglos. Los historiadores del arte del siglo XX están divididos en cuanto a si el panel central del tríptico es una advertencia moral o un panorama del paraíso perdido.
El Bosco pintó tres grandes trípticos (los otros son El Juicio Final, de c. 1482, y El Tríptico de Haywain, de c. 1516) que pueden leerse de izquierda a derecha y en los que cada panel era esencial para el significado del conjunto. Cada una de estas tres obras presenta temas distintos, aunque vinculados, que abordan la historia y la fe. Los trípticos de esta época solían estar pensados para ser leídos secuencialmente, los paneles de la izquierda y de la derecha solían representar el Edén y el Juicio Final respectivamente, mientras que el tema principal estaba contenido en la pieza central[2] No se sabe si El jardín estaba pensado como retablo, pero la opinión general es que el tema extremo de los paneles interiores del centro y de la derecha hacen improbable que estuviera pensado para funcionar en una iglesia o monasterio, sino que fue encargado por un mecenas laico[3].

El tríptico de haywain

1. La fuente de la vidaLa fuente sagrada de todo lo que vive en la Tierra fue comprometida por el búho de Hieronymus Bosch, símbolo de la oscuridad, la ceguera espiritual y la herejía. Nos atrevemos a suponer que de esta manera el artista visualizó un dogma muy extendido y dominante en aquella época, según el cual toda vida es pecaminosa. Algunos expertos en arte encontraron en esto el contexto astrológico. La fuente rosa quitinosa simboliza a Cáncer, un búho es un símbolo de un Saturno oscuro que trae desgracias. Saturno en Cáncer se considera un signo problemático del Horóscopo, que se asociaba con el Día del Juicio Final en los tiempos del Bosco.2. Adán y EvaDios sujetando a Eva por la muñeca como en el servicio nupcial bendice su unión pareciendo decir: «Sed fecundos y multiplicaos»; los conejos, que simbolizan la fecundidad en todo momento, lo demuestran. Sin embargo, las obras de Dios reaccionan de forma diferente, suscitando interminables discusiones teológicas entre los estudiosos que estudian la obra del Bosco. Adán mira a Eva con adoración y entusiasmo. Eva mira tímidamente hacia abajo, lo que resulta sospechoso. Si Eva no hubiera probado el fruto prohibido, no habría tenido ninguna idea sobre categorías como el Bien y el Mal. No habría tenido conocimiento de la vergüenza. Así, el Bosco negó el concepto de igualdad de género – consideró que la mujer pecó inicialmente.

Hieronymus bosch, jardín de…

Nada puede explicar satisfactoriamente la enigmática, fantasiosa y vívida imaginación de Hieronymus Bosch. Aunque sabemos muy poco sobre él, ahora sabemos que sus mecenas pertenecían con frecuencia a la nobleza, y que sus extraordinarias obras eran tan conocidas por importantes coleccionistas de finales del siglo XVI como por un amplio público en la actualidad.
Hieronymus Bosch, el artista que pintó El jardín de las delicias, nació hacia 1450 y murió en 1516. Nació y trabajó toda su vida en un lugar llamado «s’-Hertogenbosch» -hoy, una tranquila ciudad de Holanda cerca de la frontera con la moderna Bélgica-. El Bosco vivió cuando los Países Bajos aún eran un estado unificado y ‘s-Hertogenbosch (que significa «el Bosque del Duque» y es el origen de su nombre) era entonces una de las cuatro ciudades más grandes de Brabante, un importante ducado bajo control borgoñón.
El Jardín de las Delicias, su obra maestra más famosa, se encuentra hoy en el Prado de Madrid. Probablemente se terminó entre 1505 y 1510, pero no se sabe con certeza quién encargó este gran tríptico. No estaba destinado a una iglesia. Su formato de tríptico y su tamaño, tan a menudo asociados a los retablos, han confundido a escritores e historiadores durante generaciones. En 1517, un año después de la muerte del Bosco, el cuadro estaba en el palacio de Enrique III de Nassau, que era regente de los Países Bajos, y permaneció en posesión de los Orange y los Nassau hasta que las tropas españolas de ocupación se lo llevaron a Madrid en 1568. En 1593, se encontraba en el Escorial, el monasterio y palacio real de las afueras de Madrid. Probablemente fue adquirido por el rey Felipe II, que tenía una conocida pasión por las pinturas del Bosco.