Porque españa no quiere que cataluña se independice

Encuesta sobre la independencia de cataluña

Los catalanes no bailan flamenco y han prohibido las corridas de toros por considerarlas crueles y bárbaras. Forman parte de una nación distinta y orgullosa con su propia lengua, historia, cultura y bandera, y esa identidad propia ha sobrevivido a los brutales intentos de Franco de suprimir la lengua catalana en las décadas posteriores a la Guerra Civil. Los partidarios de la independencia argumentan que su lengua y su cultura no son suficientemente respetadas por el gobierno central español, y les preocupa que, a menos que se haga algo, su cultura sea absorbida.
Nos arriesgamos a abrir la caja de Pandora si Cataluña se independiza. Los nacionalistas de Escocia, Flandes, Padania, Madeira, Baviera, Escania y otros lugares también claman por la independencia (¡y eso sólo en Europa Occidental!). Europa podría acabar dividida en un mosaico de microestados en disputa, cada vez más reducidos. En un momento de profunda crisis y de creciente nacionalismo populista, la prisa por separarse podría crear un peligroso potencial de conflicto.
Cada año, los catalanes se ven obligados a contribuir con miles de millones de sus impuestos duramente ganados a las arcas del gobierno español en Madrid (pagando unos diez mil millones más de lo que recibe). Estas exigencias han endeudado a Cataluña y han dejado a un país rico con dificultades para proporcionar servicios básicos a su propia población. La negativa del gobierno de Madrid a conceder a Cataluña incluso la autonomía fiscal básica de la que goza el País Vasco demuestra que, según este argumento, sólo a través de la independencia podrá Barcelona tomar el control de sus finanzas y de su futuro económico. La ruptura puede ser suave y no hay ninguna razón por la que la República Catalana no pueda permanecer en la Unión Europea, en la zona euro y en el espacio Schengen.

La independencia de cataluña explicada

Como catalán, no recuerdo haber sido nunca partidario de la independencia de Cataluña. Desarrollé opiniones firmes durante mi adolescencia y los últimos acontecimientos han confirmado lo que siempre he pensado. En ningún caso pretendo tener la verdad absoluta. En este artículo intentaré desacreditar las tres principales afirmaciones del movimiento secesionista para justificar la estatalidad catalana, todas ellas respaldadas con pruebas anteriormente.
No es ningún secreto que el apoyo a la independencia creció durante la crisis financiera y económica, ya que muchos catalanes sentían que gran parte del dinero de sus impuestos se iba a Madrid y no volvía, que la inversión era escasa y que las infraestructuras no se actualizaban adecuadamente. El gobierno catalán pidió la independencia fiscal y, ante la negativa del gobierno central a concederla, rápidamente se corrió la voz de que una Cataluña independiente sería más rica, más productiva y no se vería arrastrada por una economía española menos dinámica.
Siempre he reconocido que Cataluña paga más de lo que recibe. También creo en el principio de solidaridad fiscal y, si miramos los datos, podemos ver cómo el PIB catalán casi duplica al de las comunidades autónomas más pobres en términos per cápita. Puede que haya que reformar el sistema, puede que haya que asegurar la inversión pública en Cataluña (que no es, ni mucho menos, inexistente), pero no veo que los más ricos tengan problema en pagar más impuestos que el resto. Además, comunidades autónomas como Valencia y Madrid salen peor paradas fiscalmente que Cataluña (datos aquí).

Cataluña españa

Pero eso no es lo único que hay que entender sobre la campaña catalana para separarse de España, que se espera que conduzca a una declaración formal (aunque probablemente ineficaz) de independencia el martes. Lo importante es entender que la brutal represión del gobierno español en la votación del domingo -que incluyó la incautación de urnas, la paliza a votantes y manifestantes desarmados y el disparo de balas de goma- ha hecho que el Estado español sea mucho más frágil.
En un país que sólo lleva cuatro décadas en democracia, las escenas de violencia policial -que dejaron unos 800 heridos- parecían imágenes de la pasada era de liderazgo fascista en España. Los catalanes pidieron a la Unión Europea que interviniera en su favor. La UE se negó oficialmente.
«Este es un asunto interno de España que tiene que ser tratado de acuerdo con el orden constitucional de España», dijo un portavoz de la UE el lunes por la mañana. El portavoz fue más allá y advirtió a los catalanes de que su impulso independentista corría el riesgo de dejarlos aún más aislados internacionalmente.

Independencia de cataluña 2020

2017-2018 Crisis constitucional españolaParte del movimiento independentista catalánLocalización de Cataluña (verde oscuro)- en Europa (verde y gris oscuro)- en España (verde)Fecha6 de septiembre de 2017 – 1 de junio de 2018(8 meses, 3 semanas y 5 días)LugarEspaña, principalmente Cataluña(algunos sucesos en toda Europa)Provocado por
Carles PuigdemontOriol Junqueras (detenido)Joaquim Forn (detenido)Jordi Turull (detenido)Carme Forcadell (detenida)Josep Lluís Trapero (hasta el 28 de octubre de 2017)Anna GabrielCarles RieraRoger Torrent (desde el 17 de enero de 2018)Quim Torra (desde el 14 de mayo de 2018
La crisis constitucional española de 2017-2018,[7] también conocida como crisis catalana,[8] fue un conflicto político entre el Gobierno de España y la Generalitat de Cataluña del expresidente Carles Puigdemont -el gobierno de la comunidad autónoma de Cataluña hasta el 28 de octubre de 2017- por la cuestión de la independencia de Cataluña. Comenzó después de que la ley que pretendía permitir el referéndum independentista catalán de 2017 fuera denunciada por el Gobierno español del presidente Mariano Rajoy y posteriormente suspendida por el Tribunal Constitucional hasta que se pronunciara sobre la cuestión[9][10] Algunos medios de comunicación internacionales han descrito los acontecimientos como «una de las peores crisis políticas de la historia moderna de España»[11].