Cerebro femenino y masculino

El cerebro de género: la…

La neurociencia de las diferencias sexuales es el estudio de las características que separan el cerebro masculino del femenino. Algunos creen que las diferencias psicológicas entre los sexos reflejan la interacción de los genes, las hormonas y el aprendizaje social en el desarrollo del cerebro a lo largo de la vida.
Algunas pruebas de los estudios sobre la morfología y la función del cerebro indican que no siempre se puede suponer que los cerebros masculino y femenino sean idénticos desde el punto de vista estructural o funcional, y que algunas estructuras cerebrales son sexualmente dimórficas[1][2].
Las ideas sobre las diferencias entre el cerebro masculino y el femenino han circulado desde la época de los filósofos de la antigua Grecia, alrededor del año 850 a.C. En 1854, el anatomista alemán Emil Huschke descubrió una diferencia de tamaño en el lóbulo frontal, donde los lóbulos frontales masculinos son un 1% más grandes que los de las mujeres[3] A medida que avanzaba el siglo XIX, los científicos empezaron a investigar mucho más los dimorfismos sexuales en el cerebro[4] Hasta las últimas décadas, los científicos conocían varios dimorfismos sexuales estructurales del cerebro, pero no pensaban que el sexo tuviera ningún impacto en la forma en que el cerebro humano realiza las tareas diarias. A través de estudios moleculares, animales y de neuroimagen, se ha descubierto una gran cantidad de información sobre las diferencias entre los cerebros masculino y femenino y lo mucho que difieren en cuanto a su estructura y función[5].

El cerebro femenino

Aunque hay muchas similitudes entre hombres y mujeres, el sexo puede marcar la diferencia en algunos riesgos y comportamientos de salud. Por ejemplo, las mujeres son más propensas a padecer ciertos trastornos mentales, como la depresión. Los hombres son más propensos a padecer ciertos trastornos del neurodesarrollo, como el trastorno del espectro autista. Los estudios también han mostrado diferencias de sexo en ciertas tareas cognitivas, como la capacidad de reconocer caras. Pero no se sabe muy bien qué es lo que subyace a estas diferencias.
Los investigadores han observado diferencias de sexo en el volumen de ciertas regiones del cerebro en animales. Algunos estudios sugieren que estas diferencias anatómicas se deben en gran medida a los efectos de las hormonas sexuales en el desarrollo del cerebro. Investigaciones más recientes sugieren que la actividad o «expresión» de los genes de los cromosomas sexuales desempeña un papel en la configuración de estas diferencias anatómicas. Cada célula del cuerpo lleva un par de cromosomas sexuales, incluidas las células del cerebro. Las mujeres tienen dos cromosomas X y los hombres uno X y otro Y.
Por término medio, los hombres y las mujeres mostraban un mayor volumen en diferentes zonas del córtex, la capa exterior del cerebro que controla el pensamiento y los movimientos voluntarios. Las mujeres tenían mayor volumen en la corteza prefrontal, la corteza orbitofrontal, la corteza temporal superior, la corteza parietal lateral y la ínsula. Los hombres, por término medio, tenían mayor volumen en las regiones temporal ventral y occipital.  Cada una de estas regiones es responsable de procesar diferentes tipos de información.

Datos del cerebro masculino frente al femenino

Aunque hay muchas similitudes entre hombres y mujeres, el sexo puede marcar la diferencia en algunos riesgos y comportamientos de salud. Por ejemplo, las mujeres son más propensas a padecer ciertas enfermedades mentales, como la depresión. Los hombres son más propensos a padecer ciertos trastornos del neurodesarrollo, como el trastorno del espectro autista. Los estudios también han mostrado diferencias de sexo en ciertas tareas cognitivas, como la capacidad de reconocer caras. Pero no se sabe muy bien qué es lo que subyace a estas diferencias.
Los investigadores han observado diferencias de sexo en el volumen de ciertas regiones del cerebro en animales. Algunos estudios sugieren que estas diferencias anatómicas se deben en gran medida a los efectos de las hormonas sexuales en el desarrollo del cerebro. Investigaciones más recientes sugieren que la actividad o «expresión» de los genes de los cromosomas sexuales desempeña un papel en la configuración de estas diferencias anatómicas. Cada célula del cuerpo lleva un par de cromosomas sexuales, incluidas las células del cerebro. Las mujeres tienen dos cromosomas X y los hombres uno X y otro Y.
Por término medio, los hombres y las mujeres mostraban un mayor volumen en diferentes zonas del córtex, la capa exterior del cerebro que controla el pensamiento y los movimientos voluntarios. Las mujeres tenían mayor volumen en la corteza prefrontal, la corteza orbitofrontal, la corteza temporal superior, la corteza parietal lateral y la ínsula. Los hombres, por término medio, tenían mayor volumen en las regiones temporal ventral y occipital.  Cada una de estas regiones es responsable de procesar diferentes tipos de información.

Edad de desarrollo del cerebro masculino y femenino

La neurociencia de las diferencias sexuales es el estudio de las características que separan el cerebro masculino del femenino. Algunos creen que las diferencias psicológicas entre los sexos reflejan la interacción de los genes, las hormonas y el aprendizaje social en el desarrollo del cerebro a lo largo de la vida.
Algunas pruebas de los estudios sobre la morfología y la función del cerebro indican que no siempre se puede suponer que los cerebros masculino y femenino sean idénticos desde el punto de vista estructural o funcional, y que algunas estructuras cerebrales son sexualmente dimórficas[1][2].
Las ideas sobre las diferencias entre el cerebro masculino y el femenino han circulado desde la época de los filósofos de la antigua Grecia, alrededor del año 850 a.C. En 1854, el anatomista alemán Emil Huschke descubrió una diferencia de tamaño en el lóbulo frontal, donde los lóbulos frontales masculinos son un 1% más grandes que los de las mujeres[3] A medida que avanzaba el siglo XIX, los científicos empezaron a investigar mucho más los dimorfismos sexuales en el cerebro[4] Hasta las últimas décadas, los científicos conocían varios dimorfismos sexuales estructurales del cerebro, pero no pensaban que el sexo tuviera ningún impacto en la forma en que el cerebro humano realiza las tareas diarias. A través de estudios moleculares, animales y de neuroimagen, se ha descubierto una gran cantidad de información sobre las diferencias entre los cerebros masculino y femenino y lo mucho que difieren en cuanto a su estructura y función[5].