Los 5 sentidos del cuerpo humano

La importancia de los 5 sentidos

El sistema nervioso debe recibir y procesar información sobre el mundo exterior para reaccionar, comunicarse y mantener el cuerpo sano y seguro. Gran parte de esta información llega a través de los órganos sensoriales: los ojos, los oídos, la nariz, la lengua y la piel. Las células y los tejidos especializados de estos órganos reciben los estímulos en bruto y los traducen en señales que el sistema nervioso puede utilizar. Los nervios transmiten las señales al cerebro, que las interpreta como vista (visión), sonido (audición), olor (olfacción), sabor (gustación) y tacto (percepción táctil).
Los ojos se encuentran en las órbitas del cráneo, protegidos por hueso y grasa. La parte blanca del ojo es la esclerótica. Protege las estructuras interiores y rodea un portal circular formado por la córnea, el iris y la pupila. La córnea es transparente para permitir que la luz entre en el ojo, y curvada para dirigirla a través de la pupila que hay detrás. La pupila es en realidad una abertura en el disco coloreado del iris. El iris se dilata o se contrae, ajustando la cantidad de luz que pasa a través de la pupila y hacia el cristalino. La lente curvada enfoca entonces la imagen en la retina, la capa interior del ojo. La retina es una delicada membrana de tejido nervioso que contiene células fotorreceptoras. Estas células, los bastones y los conos, traducen la luz en señales nerviosas. El nervio óptico lleva las señales del ojo al cerebro, que las interpreta para formar imágenes visuales.

5 sentidos para niños

Este artículo trata del proceso cognitivo de los sentidos junto con los sistemas sensoriales, los órganos de los sentidos y la sensación. Para otros usos, véase Sentido (desambiguación).Este artículo puede ser demasiado técnico para la mayoría de los lectores. Por favor, ayude a mejorarlo para que sea comprensible para los no expertos, sin eliminar los detalles técnicos. (Mayo 2021) (Aprende cómo y cuándo eliminar este mensaje de la plantilla)Capacidad fisiológica de los organismos que proporciona datos para la percepción
En los organismos, un órgano sensorial consiste en un grupo de células sensoriales interrelacionadas que responden a un tipo específico de estímulo físico. A través de los nervios craneales y espinales (nervios de los sistemas nerviosos central y periférico que transmiten la información sensorial hacia y desde el cerebro y el cuerpo), los diferentes tipos de células receptoras sensoriales (como mecanorreceptores, fotorreceptores, quimiorreceptores, termorreceptores) de los órganos sensoriales transducen la información sensorial desde estos órganos hacia el sistema nervioso central, llegando finalmente a las cortezas sensoriales del cerebro, donde las señales sensoriales son procesadas e interpretadas (percibidas).

Cuántos órganos de los sentidos

Cada uno de nuestros sentidos utiliza su propio sistema de detección para obtener información de nuestro entorno. La información se envía al cerebro, donde se procesa y combina para crear una imagen sensorial completa de nuestro entorno.
Aunque a menudo se habla de los cinco sentidos, la realidad es que podemos percibir mucho más que eso de nuestro entorno. Por ejemplo, podemos saber el calor o el frío que hace, sentir el dolor y percibir la posición de nuestro cuerpo. Cada uno de estos sentidos tiene su propio sistema de detección del entorno que debe enviar señales a la parte correcta del cerebro. El sentido del equilibrio proviene de los órganos vestibulares del oído interno, que pueden detectar si nuestro cuerpo está inclinado en diferentes direcciones. Aunque no seamos tan conscientes de estos otros sentidos como de los cinco principales, siguen teniendo un impacto significativo en nosotros.
Si algo interfiere en el funcionamiento de nuestros sentidos, puede limitar nuestras interacciones con el mundo que nos rodea o dificultar la realización de determinadas actividades. Por ejemplo, la pérdida de audición puede dificultar el seguimiento de las conversaciones, mientras que los trastornos del equilibrio pueden impedirnos movernos con seguridad. Es importante buscar ayuda si tiene problemas con alguno de sus sentidos, ya que a menudo es posible hacer algo al respecto. Dado que muchos de nuestros sentidos son detectados por los órganos de los oídos, la nariz y la garganta, a menudo será necesario acudir a un otorrinolaringólogo. Podemos proporcionarle un audífono o un tratamiento para problemas como los trastornos del equilibrio, que podrían tener un gran impacto en su calidad de vida.

Sentidos humanos

En los animales más avanzados, los sentidos trabajan constantemente, haciendo que el animal sea consciente de los estímulos -como la luz, o el sonido, o la presencia de una sustancia química en el entorno externo- y controlando la información sobre el entorno interno del organismo. Todos los animales con simetría bilateral tienen un sistema sensorial, y el desarrollo del sistema sensorial de cualquier especie ha sido impulsado por la selección natural; por lo tanto, los sistemas sensoriales difieren entre las especies según las exigencias de sus entornos. El tiburón, a diferencia de la mayoría de los peces depredadores, es electrosensible, es decir, sensible a los campos eléctricos producidos por otros animales de su entorno. Aunque es útil para este depredador submarino, la electrosensibilidad es un sentido que no se encuentra en la mayoría de los animales terrestres.
Hay dos grandes tipos de sistemas celulares que realizan la transducción sensorial. En uno de ellos, una neurona trabaja con un receptor sensorial, una célula o proceso celular que está especializado en captar y detectar un estímulo específico. La estimulación del receptor sensorial activa la neurona aferente asociada, que lleva la información sobre el estímulo al sistema nervioso central. En el segundo tipo de transducción sensorial, una terminación nerviosa sensorial responde a un estímulo del entorno interno o externo: esta neurona constituye el receptor sensorial. Las terminaciones nerviosas libres pueden ser estimuladas por varios estímulos diferentes, por lo que muestran poca especificidad del receptor. Por ejemplo, los receptores del dolor en las encías y los dientes pueden ser estimulados por cambios de temperatura, estimulación química o presión.